Sentimientos...

Todo el mundo tiene distintos sentimientos en diferentes momentos de nuestras vidas. Unos son buenos, positivos… Y  otros son malos, pesimistas, derrotistas.

Intentamos auto convencernos de que lo malo lo podemos cambiar a bueno,  e que lo negativo terminará tornando en algo positivo y de que podemos convertir nuestros miedos y derrotas en nuestras fortalezas y triunfos.

Todos lo pensamos, pero cuando intentas todo lo anterior y nunca lo consigues, empiezas a pensar que eres realmente lo mas mierda del planeta, bueno, incluso del universo.

Empiezas a cuestionarte tu propia existencia o razón de ser, pero no de manera filosófica con el ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? Y ¿A dónde voy?, no. Empiezas a plantearte si todo lo que has hecho en esta vida ha sido un error. Las decisiones que has tomado, los caminos que has ido eligiendo, incluso si que tu nacimiento fue un error, al fin y al cabo la naturaleza no es perfecta al 100%.

Son pensamientos y conductas erróneas, según psicólogos y psiquiatras, y seguramente lo sean, eso no lo voy a negar, al fin y al cabo ellos son los entendidos en la materia. Para las personas que los tienen también son erróneos y lo saben, pero son lo que piensan, lo que tienen, son su verdad más absoluta y cierta, incluso a veces, son lo único que tienen.

Estos sentimientos los tienen cuando ven que todo lo que tocan, todo lo que tienen a su alrededor se convierte en mierda, cuando destruyen todo lo bueno que hay cerca de ellos. No es una destrucción de la cual luego vaya a surgir algo mejor, no es una destrucción par una posterior evolución del entorno. Es una destrucción casi total, como si echaran cal en la tierra más fértil, en todo menos en una pequeña parcela de medio metro cuadrado.

Bajo este sentimiento es imposible que miren a nadie a los ojos y les pidan perdón, no pueden, porque en cierta manera saben que la disculpa no va a ser aceptada. Lo único que hacen es irse, buscan un lugar donde se sientan seguros, gritan, gritan a los cuatro vientos su naturaleza real, pero el mundo que les rodea está lejos, lejos para que no les puedan hacer daño  y nadie les escucha. Lloran, lloran y lloran porque no pueden cambiar aunque quieran y lo intenten. Se machacan día y noche recordándose lo que son, destructivos, destructivos por naturaleza, intentan ignorar pensamientos aun más autodestructivos que los que suelen tener normalmente.

Se aíslan, intentar no destruir nada, ni queriendo, ni sin querer, se crean un disfraz, una coraza para cuando están con la gente, algo que les protege a ellos de los demás y a los demás de ellos, se muestran contentos, sonrientes, pero prudentes.


A veces intentan enterrar al demonio, aunque más que enterrarlo le ponen una máscara.

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